Originario de Puebla y formado profesionalmente en la American Musical and Dramatic Academy (AMDA) de Nueva York y Los Ángeles, Christian Gnecco ha construido una sólida trayectoria entre México y Estados Unidos. El actor y creativo ha transitado entre el teatro Off-Broadway y producciones como Griselda (Netflix), Las Hermanas Guerra, Dinastía Casillas, la comedia Busboys (junto a David Spade y Theo Von) y la esperada cinta live-action Dora and the Search for Sol Dorado.

En entrevista exclusiva para esjappi, Christian nos comparte los retos de actuar entre dos fronteras, su método para abordar villanos sin caer en clichés, su faceta escribiendo proyectos propios y cómo el miedo se ha convertido en su motor creativo.

«La diferencia entre industrias no es tanto de países, sino de presupuestos. En México los equipos son muy cálidos; en Estados Unidos el mercado es más distante y competido»

Christian, has construido un camino actoral tanto en México como en Estados Unidos. ¿Cómo ha sido esta experiencia y qué diferencias notas entre ambas industrias?

“Yo empecé a trabajar en Estados Unidos haciendo cine independiente y teatro en Nueva York y Los Ángeles. Todo surgió porque me dieron una beca para estudiar teatro en Nueva York y, aunque yo me quería regresar a México, no sabía que cuando te gradúas te dan papeles y visas. Poco a poco se empezaron a presentar oportunidades en el aspecto independiente y teatral, por lo que mis primeros trabajos audiovisuales fueron allá”

“La verdad es que creo que las diferencias no son tanto de países, sino de presupuestos. Hay producciones en México que tienen presupuestos grandísimos, así como las hay en Estados Unidos, y también cosas independientes. Si hay una diferencia marcada tal vez sea la unión de actores SAG-AFTRA en Estados Unidos; es un sindicato muy fuerte y no hay forma de hacer cosas de alto nivel sin que sea bajo sus normas. En México, a veces hay producciones de gran nivel que no necesariamente tienen que ser ANDA”

“Por otro lado, los equipos en México son más cálidos y proclives a hacer amistades, lo que vuelve el día a día un poco más fácil. En Estados Unidos es un poco más distante por una cuestión cultural. Además, allá el mercado es muy competido porque llegan actores de todo el mundo y con el formato de los self tapes la pelea por los proyectos se ha vuelto global”

La clave de interpretar a un villano es entender el contexto

De los personajes que has interpretado hasta hoy, ¿cuál dirías que se parece más a ti y cuál ha sido el más alejado de tu realidad?

“Trato de encontrar en todos los personajes algo de Cristian en esas circunstancias dadas. Pero me ha tocado hacer mucho villano; ha sido el área donde más puertas se me han abierto2

“El más lejano fue Lucio en The Sound of the Wind, una película independiente que protagonicé y produje en Los Ángeles. Era un chavo que sufre de bipolaridad, con mucho abandono, dolor y falta de confianza. Obviamente yo me siento muy estable mentalmente, y en lo físico el director me pidió bajar unos 18 kilos. Fue una preparación muy demandante mental y físicamente; cuando veía las fotos o la película decía: «Ese no era yo ni físicamente».

“Y el que más se me parece es un personaje de una película que sale el próximo año, dirigida por Sammy Schneider con Yoshira Escárrega. Es un personaje muy bonito que está tratando de encontrarse y ocupa un rol de protector con un niño que no es su hijo. Como yo ahora soy papá, siento que comparte esa experiencia de vida de cuidar a un ser humano y ponerlo antes que a ti”

«La clave de los villanos es no actuar la parte malvada, sino entender el contexto. Si haces la acción con cotidianidad y naturalidad, el shock es mayor.»

Has interpretado papeles muy oscuros, como en Dinastía Casillas o Dora. ¿Qué te llevaría a rechazar un personaje o no aceptar un proyecto?

“Lo que me llevaría a no aceptar un personaje sería no creer en el proyecto o sentir que la visión no encaja con lo que quiero hacer. Por ejemplo, con Dinastía Casillas, cuando hice a Jaguar —que era un feminicida—, me importaba mucho cuidar el ángulo. Quería tener la certeza de que el personaje no se iba a glorificar, porque a veces en este género ocurre eso. Hablé con los escritores y productores y me aseguraron que habría una consecuencia real y justicia para el personaje”

“Cuando confías en el equipo creativo y el guion te gusta, cualquier personaje se puede interpretar. Lo que procuro es interpretarlos de la manera más verosímil posible basándome en mis capacidades, ya sea en un drama denso o como villano en el nuevo live-action de Dora, cuya base era su obsesión con el oro”

También has estado del lado de la producción y la escritura. ¿Qué es lo que buscas contar cuando construyes una historia desde el escritorio?

“Ahorita estoy escribiendo dos películas que espero dirigir algún día. Cuando he producido proyectos independientes ha sido para sumarme a la visión de otros equipos y apoyar en lo que pueda. En lo que desarrollo por mi cuenta, busco respuestas a preguntas sobre la vida a través del cine. Una de las películas gira en torno a dos personajes obsesionados con las heridas de su pasado que no pueden apostar por un futuro nuevo, y la trama muestra cómo lo van soltando. Lo bonito de escribir es que, aunque sean otras circunstancias, la verdad emocional siempre lleva vivencias propias”

«No veo el miedo como algo negativo, sino como una brújula. Si hay algo emocional que te paraliza, por ahí hay que explorar»

Dejando un legado dentro de la industria

Con la trayectoria que tienes, ¿sigue existiendo algún miedo antes de audicionar o entrar a un rodaje?

“Sí, claro, yo creo que no se van. El valiente no es el que no tiene miedo, sino el que lo hace a pesar de tenerlo. En esta industria la incertidumbre es constante: ¿habrá trabajo mañana o no? También está el tema de sentir si eres suficiente, porque vendes tu cuerpo y tus emociones. Y en lo personal, desde que me convertí en papá, mi mayor miedo es no ser un buen padre o heredarle mis inseguridades a mi hijo”

“Pero el miedo no lo veo como algo negativo, sino como una brújula. Si hay algo emocional que te da miedo, sin que haya un riesgo físico real, creo que por ahí es por donde hay que explorar o ser un poquito más valiente”

¿Qué te gustaría que dijeran de ti y de tu trabajo dentro de 20 años?

“Mi aspiración al llegar a un set siempre es que digan: «Christian, qué buena onda, qué respetuoso, no es nada mamón y siempre viene preparado». Llego a las escenas con propuestas, listo para servir al equipo de trabajo. El actor es una pieza más de la historia. Si mi parte la cubro bien, aporto buena vibra y nos la pasamos bien, me doy por satisfecho. No necesito que piensen que soy un genio; con ser recordado como un buen ser humano y alguien responsable, estoy satisfecho”

Finalmente, ¿qué nos puedes contar sobre tus próximos estrenos?

“Viene una película con Yoshira Escárrega, bajo la dirección de Sammy Schneider en su ópera prima. Es un proyecto muy bonito que explora la conexión entre los seres humanos más allá de lo material, enfocándose en las almas y la relación con la naturaleza. Todavía está en postproducción, pero es un trabajo que me tiene sumamente emocionado”

By Eridani Salazar

Me encantan los videojuegos, la música que conecte con mis emociones y cargar la pila con uno que otro chismecito.

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