Para Diana Sedano, actuar nunca ha sido únicamente una profesión. A estas alturas de su carrera, después de años de construir personajes sobre los escenarios y frente a las cámaras, la intérprete entiende su oficio como una herramienta para explorar el mundo, acercarse a otras vidas y descubrir zonas de sí misma que permanecían ocultas. Quizá por eso la nominación al Ariel como Mejor Actriz por Juana no representa un punto de llegada, sino una nueva conversación con su propio recorrido.

Ligada profundamente al teatro, Sedano ha construido una trayectoria marcada por la búsqueda constante. Lejos de las certezas, su trabajo se ha desarrollado desde la curiosidad, el riesgo y la necesidad de formular preguntas. Es en ese territorio donde encuentra sentido a la actuación.

«Llevo muchos años en el teatro, muchos años actuando y haciendo de la actuación mi forma de vida. Es el espacio desde el que puedo hacerme las preguntas que me intrigan, me duelen y me mueven», explica.

La llegada al cine, sin embargo, representó un camino distinto. La actriz reconoce que abrirse espacio dentro de la industria audiovisual implica desafíos particulares y dinámicas que no siempre resultan fáciles de descifrar. Por eso, la nominación al Ariel por su trabajo en Juana, bajo la dirección de Daniel Giménez Cacho, tuvo un peso especial.

Más allá del reconocimiento, Sedano entiende este tipo de distinciones como impulsos que permiten avanzar con mayor libertad. La noticia la emocionó profundamente, pero también significó la confirmación de un proceso artístico y personal que la transformó.

«Las nominaciones y los premios no pueden determinar la carrera de nadie, pero sí pueden convertirse en impulsos que te permiten seguir adelante con mayor seguridad y libertad. Me emocionó muchísimo ver mi nombre entre las actrices nominadas. Estoy profundamente agradecida con Juana porque fue un proceso que me hizo crecer como mujer y como actriz».

La construcción de una mujer atravesada por la tragedia

Interpretar a Juana implicaba mucho más que comprender un personaje. Había que entender todo aquello que había sucedido antes de que apareciera frente a la cámara. Su historia personal, las heridas invisibles, el peso emocional y social que carga consigo.

Para Sedano, el gran reto consistía en evitar que el dolor se convirtiera únicamente en información narrativa.

«Lo complicado de actuar es que la situación del personaje no puede quedarse solamente en información. Hay que conquistar un estado que inquiete al espectador, que le provoque preguntas».

Su proceso estuvo enfocado precisamente en encontrar una verdad interna que sostuviera cada emoción. No se trataba de ilustrar lo que estaba escrito en el guion, sino de descubrir aquello que daba profundidad a la experiencia de Juana.

«Huír de la ilustración, no hacer las cosas únicamente porque las dice el guion y encontrarles un sentido y una verdad es de lo más difícil».

La preparación también incluyó un acercamiento con periodistas impulsado por Daniel Giménez Cacho. Para la actriz, establecer contacto con las personas y contextos que inspiran una historia es una parte fundamental del trabajo interpretativo.

«Había que entrar en contacto con la fuente, observar e inspirarse. Creo que algo que una actriz o un artista nunca puede perder es el contacto con la vida, porque de ahí nacen todas las preguntas que después planteamos a través de las películas».

Un personaje que le devolvió algo de sí misma

Desde las primeras lecturas, Juana se convirtió en una presencia especial para Sedano. Había algo en ella que la atraía profundamente: una fuerza que debía habitar para contar la historia con honestidad.

Esa misma fuerza terminó convirtiéndose en uno de los mayores aprendizajes que le dejó el personaje. A lo largo del proceso descubrió una dimensión propia que creía distante.

«Juana me cautivó por la fuerza que me inspiraba al leerla. Me exigió una fuerza que ya no recordaba que tenía y que, de alguna manera, me recordó por qué quise actuar».

La actriz habla de los personajes como encuentros inesperados. Lejos de ser construcciones completamente racionales, para ella poseen la capacidad de revelar aspectos personales que permanecían dormidos.

«Los personajes tienen esa virtud: pueden devolverte partes de ti que parecían olvidadas».

El teatro como territorio de libertad

Aunque el reconocimiento cinematográfico ha marcado una nueva etapa, Sedano continúa encontrando en el teatro uno de sus espacios más fértiles para la exploración artística.

Actualmente forma parte de Rey Lear, donde interpreta dos figuras radicalmente distintas: Cordelia y el Bufón. Dos personajes que exigen registros opuestos y que representan un nuevo desafío dentro de su carrera.

«En la escuela nos decían que los personajes te escogen y, con los años, he terminado creyendo que es verdad».

La posibilidad de habitar mundos tan diferentes dentro de una misma puesta en escena es precisamente una de las razones por las que continúa enamorada del escenario.

«Son dos personajes que expresivamente habitan lugares y tonos completamente opuestos. Ha sido un regalo del teatro y lo estoy gozando infinitamente».

La experiencia también alimenta un deseo cada vez más claro: llevar ese mismo nivel de riesgo al cine. Sedano busca personajes que desafíen sus límites, que la obliguen a explorar nuevos territorios emocionales y expresivos.

«Quiero personajes que me reten, que reten mi mundo interno y mi capacidad expresiva. Tengo muchas ganas de que esos personajes aparezcan».

Correr hacia la ficción para entender la realidad

Después de años de carrera, la actriz parece haber encontrado una nueva definición para su oficio. La actuación ya no aparece únicamente como una meta profesional, sino como una forma de conocimiento.

Le interesa la ficción porque le permite observar mejor la realidad. Interpretar personajes se ha convertido en una manera de comprender a los otros y de comprenderse a sí misma.

«Últimamente se me sembró la idea de que la actuación no es un fin, sino un medio para conocer el mundo, conocer al otro y conocerme a mí misma; para poder habitar la realidad de una manera más plena».

La reflexión encierra una paradoja que la propia Sedano reconoce con fascinación. Ha dedicado su vida a construir ficciones para acercarse con mayor profundidad a aquello que ocurre fuera de ellas.

«Es contradictorio pensar que corro hacia la ficción para poder comprometerme con la realidad».

En un momento donde su nombre aparece entre las nominadas al Ariel y su presencia en cine continúa creciendo, la actriz mantiene intacta la inquietud que ha guiado toda su trayectoria. Más que perseguir certezas, Diana Sedano sigue buscando preguntas. Y quizá sea precisamente ahí donde reside la fuerza de su trabajo: en entender que cada personaje es una oportunidad para descubrir algo nuevo sobre el mundo y, al mismo tiempo, sobre ella misma.

By Eridani Salazar

Me encantan los videojuegos, la música que conecte con mis emociones y cargar la pila con uno que otro chismecito.

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