Hay actuaciones que se sienten reales porque se habitan desde las tripas. El impacto de Darana Álvarez en el cine internacional ha sido inminente por una presencia súper natural y una capacidad tremenda para conectar con las emociones más complejas, esta joven actriz mexicana se ha consolidado en este 2026 como uno de los talentos más potentes de su generación.
Su papel protagónico en Chicas tristes, la increíble ópera prima de la directora mexicana Fernanda Tovar, la llevó a romperla en el 76.º Festival Internacional de Cine de Berlín, donde la película se llevó el Oso de Cristal y el Gran Premio del Jurado en la sección Generation 14plus. Desde ahí, un recorrido brutal por festivales como Cannes, Tribeca, San Sebastián, Lima y Morelia confirmó lo que ya sabíamos: Darana tiene esa luz especial capaz de sostener relatos duros con muchísima empatía y verdad.
En la peli, Darana interpreta a Paula, una nadadora de 16 años cuya vida cambia por completo tras enfrentarse a una situación de violencia sexual en una fiesta. Lejos de caer en el morbo, la cinta decide poner en el centro el duelo, la sororidad y el refugio que encontramos en los nuestros.
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Platicamos en exclusiva con Darana sobre su proceso creativo, el poder de hacer equipo entre morras, su primera vez en el FICM y cómo habitar la actuación desde un lugar honesto.
Conectar con Paula desde la empatía
Chicas tristes toca fibras súper sensibles y abre temas de los que urge hablar. Para empezar por el principio, platícanos sobre Paula: ¿cómo llegó este personaje a ti y cómo fue el proceso para darle vida?
“Desde que leí el guion sentí una conexión inmediata con Paula, no por la situación traumática en sí, sino por su personalidad y la manera en que enfrenta los conflictos. Paula tiende a guardarse lo que siente; su mayor inquietud es evitar que la gente a su alrededor altere la forma en que la percibe. Repite mucho que no quiere que la vean diferente ni con lástima”
“Para construirla investigué bastante. Me apoyé mucho en Fernanda, nuestra directora, y en el elenco, pero también me nutrí de testimonios reales de mujeres que han atravesado situaciones similares. Noté una constante: al hacer pública una denuncia, el entorno suele encasillar a la víctima en un lugar de compasión que resulta incómodo. Paula estaba a gusto con su vida tal como era y no quería que se quebrara ese estatus quo”
“Lo hermoso de Chicas tristes es que no se enfoca de forma morbosa en el hecho violento, sino en cómo retumba en el entorno y en la importancia vital de la red de apoyo. Trabajar el personaje desde su interacción con los demás —especialmente la relación entre Paula y la maestra— fue un reto nuevo y enriquecedor. Aprendí a construir a mi personaje a través de la mirada del otro”
En un país como México, donde todavía cuesta trabajo hablar de estas cosas o se prefieren evitar en casa, ¿por qué crees que es tan importante que una peli así recorra el país y llegue a festivales como el de Morelia?
“Es fundamental abrir este diálogo porque solemos exigirle a las víctimas que actúen o denuncien de inmediato, sin respetar sus tiempos ni su proceso emocional. En el papel o en la teoría sabemos qué debería hacerse, pero en la práctica influyen dinámicas sociales y emocionales muy complejas”
«Paula guarda silencio al inicio no solo por miedo, sino porque ni siquiera alcanza a asimilar lo que le ocurrió. Y se complica aún más cuando el agresor es un amigo cercano, alguien a quien no logra catalogar como «malo» de inmediato, sumado a que él mismo tampoco dimensiona la gravedad de su acción”
“Además, debemos ser realistas con el contexto mexicano: el sistema jurídico suele ser revictimizante, lento e ineficiente. Exponer a una mujer a que su vida gire alrededor de un juzgado sin garantías reales es un peso enorme. Por eso hay que validar el proceso de cada persona antes de juzgar. La película busca incomodar, sí, pero también abrir la comprensión hacia lo que realmente significa el abuso y la delgada línea del consentimiento”
La mirada femenina: Contar desde el cuidado
Históricamente, muchas historias de mujeres se han contado desde una visión masculina. En Chicas tristes trabajaste con Fernanda Tovar y un crew liderado por mujeres. ¿Qué diferencia hace esa mirada a la hora de contar una historia tan fuerte?
“Le aporta una sensibilidad absoluta. Muchas veces el cine comercial recurre al morbo visual del acto violento como un gancho, olvidando el impacto humano. Fer optó por contar la historia desde la ternura, el cuidado y el acompañamiento. ¿Qué pasa cuando es tu amiga la que vive esto? Todos nos hemos visto reflejados, ya sea acompañando o atravesando un proceso difícil”
“También valoro mucho que no se retrata una realidad en blanco y negro. Los personajes masculinos, como el papá de Paula o el hermano de la maestra, fungen como soportes reales y valiosos. Se muestra la complejidad de la sociedad sin caer en caricaturas, exponiendo esa incómoda cultura de «no arruines tu carrera por denunciar». Al final, la cinta demuestra que el cine hecho por mujeres puede abordar temas duros desde el amor y la red de contención”
Más allá de los premios en la Berlinale o el recibimiento de la gente, ¿qué significó Chicas tristespara ti en lo personal y qué nuevas puertas sientes que te ha abierto?
“Ha sido una experiencia transformadora. Al ser mi primer largometraje y mi primer reto de esta magnitud, transformó mi metodología actoral, mi manera de abordar los castings y mi madurez personal”
“A nivel profesional, las conexiones han sido hermosas. Gracias al equipo de la película me recomendaron para un cortometraje y un episodio de una serie. Además, llegué a mi agencia actual gracias a mi coestelar; me recibieron con un cuidado y un respaldo que nunca imaginé tener tan pronto. El circuito de festivales te da una visibilidad increíble para conectar con creadores, y me ilusiona mucho estrenar en México, porque es aquí donde quiero seguir sembrando mi trabajo”
Para cerrar, Darana, ¿con qué sensación te quedas al ver la reacción del público cuando sale de ver la peli?
“Me quedo con la certeza de que el arte verdaderamente significativo es aquel que logra que el espectador se reconozca en él. Ver a tantas mujeres identificarse con Paula o con la maestra ha sido conmovedor y revelador. Nos confirma que estas conversaciones son urgentes y que el cine tiene la capacidad de nombrar las cosas para empezar a sanarlas”
Darana Álvarez estará presentando Chicas tristes en el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) 2026, lo que representa tanto su debut en este festival como su primera visita a la ciudad. Definitivamente, una actriz a la que hay que seguirle la pista muy de cerca.

