El estreno de Juana, dirigida por Daniel Giménez Cacho, marca un momento clave en la carrera de Diana Sedano. La actriz, productora y directora egresada de La Casa del Teatro se enfrenta a uno de los personajes más complejos de su trayectoria: una periodista que investiga feminicidios en un entorno atravesado por el poder político, social y religioso. La película, que llegó a salas mexicanas el 16 de abril tras su paso por el Festival Internacional de Cine de Morelia, es un retrato íntimo y contundente de la violencia de género en México.
En entrevista con esjappi, Sedano comparte cómo construyó la fortaleza y vulnerabilidad de Juana, las reflexiones que le dejó encarnar a una periodista en riesgo y la manera en que el público ha recibido la película.
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La fortaleza y vulnerabilidad de Juana
Sedano recuerda que desde el inicio buscó evitar el victimismo en la construcción del personaje.
“Lo primero que le dije a Daniel fue: ‘No me vas a tener sufriendo toda la película, por favor’. Después entendí que era fundamental encontrar dónde está el ‘sí’ del personaje, por qué se levanta cada mañana a hacer lo que hace, a pesar de todo lo que ha vivido. Juana es un personaje cuya trayectoria es un despertar, un volver a vincularse con el mundo”
Ese despertar se refleja en la decisión de Juana de dejar los ansiolíticos.
“Para mí, los personajes son espejos. Cuando empecé a estudiar y leer el guion, pensé: esta invitación es directa a mí, como actriz, para dejar de lado cualquier anestesia de los sentidos. Porque si no, Juana no iba a poder despertar”
La actriz encontró en su propia experiencia elementos que le permitieron conectar con la complejidad de Juana.
“Todos los personajes tienen elementos de las actrices, y en especial Juana, que siento que es casi un arquetipo. Es como cuando lees las cartas del tarot: aparece la carta de la justicia y despierta en ti cosas de manera inconsciente e intuitiva. Así pasa con los personajes: mientras mejores sean, más te piden cosas de ti”
La muerte de su madre poco antes del rodaje fue un punto de encuentro emocional.
“No fue un periodo largo de cuidados, apenas un par de meses, pero pude entender lo que significa que esa persona se vaya y tú estés ahí, esperando con la paciencia más grande para cuidarla. Esa experiencia me ayudó a conectar con Margarita en otro nivel. Ella llevó a su madre a los ensayos y me invitó a hacer lo mismo. Gracias a eso se generó una conversación distinta entre nosotras y se creó la nueva relación de Juana y su madre, Amelia. No es la relación con mi mamá ni la de Margarita, es una relación nueva, pero sí sé que ahí hubo mucho de mi propia experiencia”
Más allá de lo personal, Sedano reconoce que el personaje también la llevó a confrontar una herida colectiva.
“Aceptar y mirar que venimos de un lugar de violencia patriarcal es fundamental. Todas y todos venimos de ahí, no hay manera de no haberlo vivido, visto o incluso participado de alguna forma. Son tantas cosas que apenas se están nombrando. Reconocer que ese universo no me es ajeno fue importante. Y luego está la diferencia entre Juana y yo: ella es periodista, su vida está en riesgo, vivió un abuso. Había que construir, con todo lo mío, lo que es de ella, porque al final es más importante ella que yo”
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El periodismo como espejo de responsabilidad
Encarnar a una periodista que enfrenta estructuras de impunidad dejó en Sedano una reflexión profunda.
“Primero me dejó una sensación de responsabilidad. Creo que nunca había tenido un diálogo tan directo con nuestra realidad en mi trabajo, quizá en el teatro sí, pero no de manera tan completa como con Juana. Ahora que ya terminamos, siento un honor muy grande de representar, desde la ficción, ese universo del periodismo de investigación en México”
La actriz se acercó a artículos y testimonios de periodistas, dimensionando la magnitud de los riesgos que enfrentan.
“Daniel orquestó muchos encuentros con periodistas, y yo misma me acerqué a sus artículos. De pronto dejé de ver cifras en el imaginario y empecé a escuchar personas que me contaban cómo se han exiliado o escondido porque su vida está en peligro por publicar un artículo. Hay un libro muy valioso de Alejandra Ibarra, Causa de Muerte, donde narra casos de periodistas asesinados en comunidades por denunciar incluso un bache en la calle. Dimensionar eso me abrumó y me entristeció por el país, pero también me conmovió el valor y la misión de esas personas. Es una sensación ambivalente: orgullo y emoción por su existencia, pero también horror porque su vida corre peligro”
La recepción de Juana
Sedano comparte que la película ha generado una conexión genuina con el público. “He recibido comentarios muy positivos, tanto sobre mi trabajo como sobre la película. Lo más importante para mí, más allá del halago, es darme cuenta de que la gente conecta. En varias proyecciones hemos visto cómo el público se queda hasta el final para escuchar la canción de cierre, la única en toda la película, y funciona como un bálsamo después de lo que acabamos de ver”.
La actriz recuerda momentos significativos: “En la premier algunas periodistas se acercaron a agradecernos y a compartir experiencias de violencia que han vivido en su trabajo. Es fuerte, porque de pronto ya no estás actuando: se acerca alguien de la realidad y te dice ‘gracias, siento mi existencia reconocida en tu trabajo’. Eso ha sido lo más bonito que me ha pasado”.
En la Cineteca Nacional también hubo reflexiones poderosas. “Una señora nos dijo: ‘A los diez minutos olvidé que estaba viendo a una actriz y me metí por completo en la historia’. Para mí eso es lo más valioso: que se rompa la convención y el espectador se entregue a la narrativa”.
Sedano reconoce que la distribución es un desafío para el cine mexicano.
“Un fin de semana en cartelera no da tiempo de que corra la voz. Es difícil competir con el marketing de Hollywood, pero creo que estas películas necesitan más espacio. Muchas veces la gente llega al cine sin saber qué verá y descubre joyas. Si las cintas mexicanas permanecieran más tiempo en cartelera, la conversación podría llegar a más personas y generar reflexiones necesarias para los cambios que exigimos”
La actriz añade: “Sí, lo hemos comprobado. En la Cineteca, varias personas nos dijeron que habían visto la sinopsis en internet y decidieron venir. La pregunta es cómo seguir fomentando ese interés, cómo ayudar a distribuir estas películas. No tengo una respuesta clara, pero coincido: hay que darles tiempo y espacio”.
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Lo que viene para Diana Sedano
Tras cerrar el ciclo de Juana, Sedano se prepara para nuevos proyectos. “Estoy por estrenar una obra de teatro en el Helénico, El Rey Lear, dirigida por Angélica Rogel y producida por Óscar Uriel. Estoy muy contenta porque interpreto dos personajes completamente distintos, lo cual es un gran reto. El elenco está lleno de personas que admiro profundamente: Mariana Gajá, Mariana Jiménez, Mayra Batalla, David Calderón, Mauricio García Lozano, Alejandro Morales, Raúl Villegas y, por supuesto, Luis de Tavira, que interpreta al Rey Lear. Él fue mi maestro y ahora comparto escenario con él, lo cual me emociona muchísimo”.
Además, participará en la película México 86, dirigida por Arturo Gebstein y producida por Diego Luna. “Es un proyecto muy divertido y trabajar con ese equipo fue emocionante”, concluye.

